Conocí a Mil, por medio de Instagram y su energía y amabilidad me hicieron click inmediato. La emoción de conocer a una nueva escritora llena de talento y ambición siempre es una experiencia qué me llena mucho, Mil cuenta con una experiencia y un entendimiento de las emociones que pocas personas tienen, lo cual se refleja en su único estilo para escribir y materializar esas sensaciones.
Mileth Zamora
Mileth Zamora es una escritora y poeta mexicana. Se graduó en Negocios Internacionales por la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México, y complementó su formación en escritura en The School of The New York Times. Su primer poemario, “El reflejo del lago”, será publicado por Valparaíso Ediciones, explora el desamor y el proceso de encontrar el amor propio. A través de su poesía, aborda temas como la sanación, la feminidad y el autoconocimiento. Actualmente, comparte su trabajo en redes sociales, donde busca inspirar a nuevas generaciones de escritoras.
Primero que nada que tengan en cuenta que nadie va a escribir como ellas. Nadie más tiene la perspectiva ni vivencias que ellas; ¡sus palabras son valiosas! Lo cual me lleva a mi segundo punto: constancia. Tienen que seguir escribiendo. Sea tu sueño publicar o no, la escritura exige tiempo y practica, como cualquier disciplina. Pocos escriben una obra maestra al primer intento, entonces las invitaría a explorar técnicas, a escribir incluso cuando no tienen “inspiración”. Muchas grandes obras se quedaron amontonadas en cajones porque escritores no supieron ser constantes y atravesar momentos donde las ideas no fluían a toda velocidad.
Sí, el ser mujer me ha permitido tener una visión del mundo y la forma en la que decido plasmarlo. Pero también por ser mujer mi trabajo ha llegado a ser encasillado como algo “femenino” como si esto le restara valor literario. Muchas veces el canon espera obras de una cierta manera; pero yo escribo desde lo que sé y conozco. “El reflejo del lago” inicia con una ruptura amorosa pero va a mucho más, hacia el autoconocimiento y la búsqueda de amor propio. Muchos de los poemas no vienen de lugares bonitos sino de heridas profundas, o a veces desde la rabia y cuestionamientos a la sociedad. Pero al ser una joven de 23 años, mi trabajo se toma como “algo lindo, una historia más de desamor”.
¡Amo dar talleres de escritura! He visto en ellos resultados asombrosos donde incluso meses después de haberlo impartido jóvenes me escriben para recibir retroalimentación ya que siguen escribiendo. Pero hay muchas dudas en mí, ya que no estudié una licenciatura propiamente en literatura o escritura creativa. A veces siento que no estoy a la altura para dar talleres, pero luego recuerdo que logré publicar mi libro a una corta edad. Podría haber estudiado mil carreras literarias y aún así no garantizaría que mi libro fuera aceptado por una editorial.

